En el artículo anterior “El secreto para ser tolerante a la incertidumbre” te contaba que el secreto está en mantener un equilibrio entre lo cognitivo y emocional.

Porque así, eres capaz de compartimentar y seleccionar tus pensamientos, eligiendo a cuál prestar atención y cuál descartar. Si a esto le sumas la gestión de tus emociones, puedes mantener las respuestas bajo control, lo que facilitará actuar ante las diversas situaciones, en lugar de reaccionar.

En este tiempo líquido, donde la incertidumbre, la ambigüedad de condiciones, la volatilidad y la complejidad son el pan el nuestro de cada día, adaptarse a las circunstancias, a los cambios continuos y modificar estrategias, exige realizar acciones concretas para gestionar el presente y proyectarse al futuro.

Por ello, quiero compartir contigo 5 acciones que te pueden ayudar a entrenar el cerebro para gestionar la incertidumbre:

1) “Controla” lo que puedas, al caos exterior, ponle orden interior. Al cerebro le gusta la previsibilidad y el orden. Tareas sencillas como ordenar las carpetas en tu ordenador, archivar documentos, facturas, hacer tu cama por la mañana, delegar tareas a los miembro de tu equipo, le aportan al cerebro sensación de control.

¿Por qué?

A que cuando no tienes control sobre las cosas, comienzas a comportarte de manera inestable y te sientes inseguro,  pues esta es la razón, cuando te sientes vulnerable e impotente ante una situación pierdes foco, entonces te centras en el problema, buscas culpables en lugar de explorar por soluciones.

2) Mueve, cambia o aplaza tus objetivos, posiblemente las metas u objetivos, ya sean personales o empresariales, no han resultado como lo esperabas, o en este momento no tienen sentido. Para recuperar el sentido del propósito, márcate nuevos objetivos, pero con una diferencia, esta vez que sean más pequeños y alcanzables.

¿Por qué?

Puedes haber cambiado tus objetivos, pero aún así, estás actuando. Sentir que consigues cosas, sin importar su tamaño, son motivo de alegría y mantendrá tu motivación para seguir adelante.

3) Recompénsate con regularidad, ahora más que nunca es momento de brindarte refuerzos positivos, date una palmada en la espalda por el trabajo bien hecho.

¿Por qué?

Investigaciones neurocientíficas han demostrado que personas que se niegan a las recompensas pierden la motivación y el propósito rápidamente.

4) Haz ejercicio, reserva tiempo para el ejercicio físico diario.

¿Por qué?

Cada vez que haces ejercicio tu cerebro entiende que estás actuando. Nuestro cerebro ha evolucionado para mover nuestro cuerpo por el mundo, por lo que cuando nos movemos, el cerebro entiende que no estamos indefensos, por lo que puedes actuar de manera independiente y tomar decisiones.

5) Pide ayuda cuando lo necesites, no estamos solos en esto. Juntos somos más fuertes, evita sólo mirar hacia adentro para encontrar las respuestas, déjate ayudar, acompañar o guiar por otras personas, así como tú también ayuda y acompaña a otros, actúa apoyando a otra persona.

¿Por qué?

Para el cerebro, contemplar su soledad es muy similar a preocuparse, esto, no sólo no resolverá el problema, sino que lo puede empeorar.

“Sé el cambio que quieras ver en el mundo” M. Ghandi

Muchas gracias por tu tiempo, hasta la próxima lectura.

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