Una de las piedras angulares de la gestión de las empresas actuales, es sin duda la definición de los objetivos y la elaboración de un plan de acción para su cumplimiento, son. Pensemos en un barco que no tiene un puerto de destino o un avión sin aeropuerto de llegada, si no tenemos objetivos, simplemente conduciremos sin rumbo en un viaje al nunca jamás.

Por otro lado, si tenemos objetivos bien definidos, pero no hemos elaborado un plan de acción, podríamos llegar a encontrarnos a la deriva, cada departamento de la empresa o incluso cada persona, podría elegir un camino diferente, lo que nos llevaría de forma inexorable al caos, contradicciones y bloqueos innecesarios. 


La falta de rumbo, hacia un destino difuso, provoca una pérdida de energía de enormes proporciones


Pero como todo en esta vida, lo realmente importante está en los matices.

Las organizaciones que solo se centran en la gestión por objetivos, sin equilibrar otros aspectos, podrían tener grandes dificultades futuras, lamentablemente estos efectos pueden ser observados en el mediano y largo plazo, por lo que al principio podrían pasan desapercibidos.

Entre los principales efectos negativos en los que se puede ver inmersa la empresa, podemos encontrar una bajada en la productividad, desconexión de las personas, caída en picada de su compromiso, aumento de la insatisfacción, dificultad en que el talento surja o se consolide, entre otros tantos aspectos.

Uno de los puntos concretos, que puede verse alterado con la “obsesión” en el cumplimiento de los objetivos, es en una de las áreas que debemos cuidar con mucho mimo, la de concienciar a nuestros colaboradores en vez de utilizar la clásica instrucción.

Con instrucción, me refiero a la forma en la cual formamos a nuestros colaboradores, proporcionando conocimientos, habilidades, información o comunicando avisos o reglas de conducta. Entiendo que estamos acostumbrados a prepararlos de esta manera, ya que se supone que es la mejor forma para alcanzar los objetivos marcados. Sorpresas las justas!

Pero si nos quedamos solamente en esto, nos vamos a perder otros aspectos que en el mediano y largo plazo, serán vitales para la continuidad de nuestro emprendimiento. Concretamente me refiero a pasar del verbo: “Instruir” al verbo: “concienciar” a los empleados a pensar con creatividad, ver el panorama general, cuestionar, aportar nuevos puntos de vista, caminos alternativos, nuevas derivas, etc. etc.

La premisa es que no construyamos autómatas


Apoyemos e incentivemos el florecimiento de personas autónomas, y altamente concienciadas


El concienciar a los empleados genera múltiples beneficios en la productividad, eficacia, retención de talento, cohesión y compromiso de los empleados, y por supuesto alineación con la consecución de los objetivos de la empresa.

Para terminar, los líderes actuales animan a sus colaboradores,, a que a pesar de los objetivos, metas y proyecciones establecidas, las mismas no se escriben en piedra como textos sagrados, también hay espacio para muchas otras cosas.

Hasta la próxima!!!

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .