La entrega de hoy, está especialmente dirigida a personas que tienen a su cargo un grupo, un equipo o son los responsables de toda, o de algún área de la empresa. Si tú eres una de estas personas, te pido que sigas leyendo hasta el final, sobre todo, si te molesta o no estás de acuerdo con lo que estoy diciendo. En ese caso, es probable que seas el último de toda la empresa en enterarte, de que tu forma de gestión está basada en el ordeno y mando.

Lo cierto, es que ya entrados en pleno siglo XXI, todavía hay muchos jefes que no se han dado cuenta, de que esta forma de dirección los aleja más y más del camino hacia el cumplimiento de los objetivos de la empresa. Están formados en lo que se conoce como la “vieja escuela”, con una especie de piloto automático que los hace funcionar de esta manera sin cuestionarse si esa forma tiene sentido o no en nuestra actualidad.


En nuestras organizaciones, existe una baja cultura democrática


Pero si abrimos todavía más la visión, y salvo honrosas excepciones, tanto en nuestra vida personal, familiar o empresarial, en general estamos inmersos en una cultura muy autoritaria. Tengo muy claro de que estoy generalizando, pero el gen autoritario está presente, puede que más o menos edulcorado, puede que más o menos empaquetado en buenas intenciones, esto va de grados de más o de menos, pero repito: el gen autoritario, sobrevuela sobre nosotros con una excelente salud.

Pero vuelvo contigo, jefe posiblemente autoritario, y te pregunto:

  • ¿Tienes constancia de que alguna bronca ha motivado alguna vez a alguien a ser un mejor profesional? 
  • ¿Luego de una bronca, tu colaborador ya no cometerá más errores o equivocaciones? 
  • ¿Tienes confirmado de que las broncas ayudan a generar un mayor compromiso con la empresa?

Si tus respuestas a estas preguntas son que sí, me temo que estás más perdido de lo que piensas.

Pero, si al final de todo esto, te has dado cuenta de que encajas con el perfil de jefe autoritario, te guste o no te guste, piensa que tiene solución, también se puede cambiar, tú no eres una mala persona, no eres lo peor sobre la tierra. Solamente tienes un comportamiento aprendido, que funcionaba en un contexto del siglo pasado, pero que en este ya no es válido. No tienes más remedio que evolucionar, adaptarte y aprender nuevas formas y herramientas de gestión de tus colaboradores.

En un mundo tan interconectado, pero con territorios todavía por explorar, la figura de un líder que genere confianza, con una gestión humanista de sus colaboradores, es la única manera de lograr que nuestras empresas avancen, o se queden ancladas en un pasado que solo las llevará por la senda de la desaparición.

Así que, ¡Muévete, ahora!

Hasta la próxima!!!

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