Parece increíble, que vayamos rumbo a los 90 días de confinamiento, y demás fases de la “famosa” desescalada.

Durante estos largos meses, creo que todos hemos podido comprobar de primera mano, todo lo que ha cambiado en la forma de relacionamos a todos los niveles. Desde familias sin comidas o cumpleaños, pasando por amigos y vermut virtuales, que decir de nuestros vecinos con los que compartimos compartidos, llegando hasta compañeros de trabajo 100% virtualizados, o escondidos detrás de una mascarilla, y por supuesto a 2 metros de distancia.

También se habla y se hablará aún más en los próximos meses, de todos los efectos colaterales que tendrá el virus en la economía, sociedad en general y por supuesto en las relaciones, tanto personales como laborales.

Pero hoy quiero centrarme en un cambio muy importante, que creo deben abordar nuestras empresas y sus directivos, a la hora de encarar algunos de los nuevos retos que nos vendrán heredados de toda esta situación.

Uno de los retos más importantes, es pasar de un modelo de gestión basado en el control, a un modelo basado en la confianza.

Además, si te lo pones a pensar, es que no queda otra, si un alto porcentaje de empresas pasan del trabajo presencial, a una forma de trabajo en remoto, o semi-presencial, nuestra forma de gestión actual quedará totalmente obsoleta.

Quiero que comprendas que en esta nueva coyuntura, no podrás estar en la casa de cada uno de tus empleados, no podrás controlar qué hacen después de fichar, no podrás controlar presencialismo que tanto nos gusta, no podrás controlar un sinnúmero de cosas que hacías antes como técnica de gestión o dirección, si es que a esas acciones se les puede llamar técnica.

En estas circunstancias, si no confías en tus empleados, les estás transmitiendo un mensaje claro y directo de, NO ME FÍO DE TI.

Si ellos reciben ese mensaje, si tu eres un jefe de los que se puede catalogar como controlador, el producto resultante será un equipo totalmente reaccionario a cualquier tema, un equipo humano poco efectivo, con baja autoestima. Poco podrás obtener de ellos, sin que se desate una guerra por cada cosa que ocurre, poco podrás obtener sin pasar por un calvario de quejas o caras largas, y solo harán lo que tu digas a regañadientes.

En la mayoría de contextos empresariales actuales, la autoridad de los gerentes se basa en su capacidad de tener el control absoluto. Al empleado, no le tiene que agradar su jefe, ni confiar en su gerente para hacer lo que le pide. Los gerentes esperan y necesitan control para hacer bien su trabajo. Pero esto ya no puede darse en el camino que estamos comenzando a transitar.

Piensa en esto, si te ves abocado al control, deberías preguntarte: de qué estoy desconfiando? El control es una forma de defendernos del miedo, de nuestro propio miedo.

La herramienta de la confianza, se va a convertir en uno de los pilares más importantes para adaptarnos a los tiempos que comienzan.

La confianza se basa en la creencia, de que una persona o grupo actuará y deseara hacerlo, de la manera más adecuada para afrontar una determinada situación..

Le doy todo y más, a una persona en la cual confío, con la cual entablo una relación de ganar -ganar, y por supuesto con la que comparto valores. Sin duda, este es uno de los temas que debes afrontar sin demora, si quieres salir reforzado de cara a la nueva situación.

Hasta la próxima!!!

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