Hoy comparto contigo el cuento de “El león y el lago” que tiene mucho que decir acerca de nuestros fantasmas y que el peor enemigo lo llevamos dentro.

Cuenta la historia que había un león muy, pero muy sediento recorriendo la sabana.

Caminó y caminó y apenas encontró una charca reseca, más adelante otra, pero en las mismas condiciones.
Ya exhausto, cuando casi desfallecía detrás de unos arbustos encontró un radiante y cristalino lago, rápidamente corrió hacia el.

Por fin podré beber!!

Vaya susto se llevó cuando acercó su cabeza para beber un enorme y melenudo león le miraba fijamente desde el agua, obviamente era su reflejo, pero el león no se dio cuenta de ello.
Él rápidamente se replegó, sorprendido y aún más sediento, se echó bajo unos árboles a esperar que ese otro león se fuera, él no quería tener problemas, pensando que seguramente ese león sería el dueño del lago.

Esperó un tiempo, y con mucha cautela y viendo que el león no aparecía por allí, se volvió a acercar al agua.

Aaaahhhh, que susto, otra vez aquí!!!

Nuevamente el león volvió corriendo a su sitio y se sentó bajo los árboles.

La sed y el calor apretaba cada vez más, así que ahora sí, tomó una decisión y creó un plan, “me acercaré a la orilla y frente al lago y daré un enorme rugido para que ese león sepa quién manda aquí”.
Para su sorpresa el león del lago también rugió y mostró sus colmillos enormes, del susto que se llevó el sediento león cayó sobre la hierba, pero esta vez el dolorido rey de la selva se incorporó lentamente y decidió poner punto final a esta situación.

Ya aburrido, cansado y muerto de sed, pero ahora sí con firmeza y valor decidió arriesgarse y enfrentar al león del lago, de otra manera la sed acabaría con su vida.
Respiró profundo, tomó valor y sin pensarlo demasiado se acercó a la orilla y metió la cabeza en agua, bebió y bebió todo el agua que necesitaba y resulta que el león de lago no apareció, y fue en ese preciso instante que se dio cuenta que lo que veía era su propio reflejo en el agua.

Pasado unos minutos el león comenzó a reírse de sí mismo, pero a la vez se sintió orgulloso de sí, por haberse enfrentado a su ridículo temor.

Cual es la moraleja de este cuento, sinceramente cuántas veces en nuestra vida hemos sentido miedos totalmente infundados, que nos han impedido conseguir el objetivo que teníamos planteado, y lo que es peor aún, nos hemos machacado y destratado con un discurso negativo hacia nosotros mismos.

“No es valiente quien no tiene miedo sino quien sabe conquistarlo”

Nelson Mandela

Pues bien pongamos las cosas en su sitio.

El miedo es el estado de ánimo que experimentas cuando te enfrentas a una situación de peligro real o imaginario. Se origina de tu instinto primario de protección, y claro que el miedo es real cuando tu vida está en verdadero peligro, como cuando te apuntan con un revólver, pero la mayoría de los miedos que tenemos en la vida diaria son miedos psicológicos, nuestra mente es una maestra creando miedo.

Los miedo más comunes que tenemos son el miedo al rechazo, a no gustarle al otro, a no ser aceptado, a que mi pareja me deje, al fracaso, a la soledad, a la muerte…

Ante el miedo tienes dos opciones afrontarlo o abdicar y darte por vencido. Si tomas la segunda opción te pierdes la oportunidad de conocer el león que hay en ti.

Un detalle importante a tener en cuenta, los miedos que nos habitan en el día a día, responden a una falta de información y de recursos. Una vez le pones nombre, sabes cual es, de dónde vienen y para qué está en tu vida, ya tiene cara y ojos, entonces tienes la posibilidad de conquistarlo y transformarlo en tu aliado por lo que se convierte en un motor de aprendizaje para nuevos retos.

Pues entonces,

¿Hasta cuando quieres dejar que el miedo domine tu vida?

¿Quieres plantarle cara al miedo y afrontarlo?

Si tu respuesta es SÍ, te dejo 4 pasos para afrontarlo :

  • Acepta en lugar de Rechazar. Acepta el miedo, porque es algo natural, gracias a él existimos como civilización. Te imaginas que nuestros ancestros no hubiesen sentido miedo y se hubiesen enfrentado a todas las bestias salvajes, pues simplemente ya no estaríamos habitando este planeta.
  • Identifica el miedo, concretamente tienes miedo a que, ponle nombre y apellido, sí es más de uno identifica cada uno.
  • Identifica las amenazas, qué consecuencias acarrea ese miedo, cuáles son las amenazas que implica, qué te impide hacer, qué consecuencias tiene en tu vida.
  • Busca los recursos para afrontarlo, ahora que sabes como se llama, que amenaza implica, entonces busca cuales son las opciones o recursos que te hacen falta para afrontarlo.
    Ahora que tienes los recursos puedes mirarle a los ojos y reinterpretarlo y afrontarlo.

Si tu respuesta es NO, dejame decirte que todo seguirá igual porque el peor enemigo habita en ti.

Tienes un tus manos el poder y la responsabilidad de TRANSFORMAR tu vida. Úsalo!!

Gracias por acompañarme con tu lectura, me encanta recibir tu feedback, espero tus comentarios.

Hasta la próxima.
Gissel

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