Definiremos la creencia diciendo que es un estado psíquico subjetivo donde consideramos un elemento como verdad, sin tener una validación con un análisis concienzudo y con argumentos de peso que demuestren su veracidad. 

En otras palabras son percepciones acerca de nuestra realidad qué se convierten en una afirmación personal de que una cosa o situación es así tal y como lo creo.

Las creencias se generan en la mente, es decir que cada uno de nosotros es creador de esta idea, opinión o afirmación de la realidad, que tanto nos permite avanzar y caminar transformándose en una creencia potenciadora, así como inmovilizarnos impidiendo tomar la rienda de nuestra vida.

En el caso de las creencias limitantes, son ideas o percepciones que nos impiden crecer, es creer en algo que realmente no es cierto, pero sin embargo es una realidad para nuestra mente que damos como válida en nuestra vida. 

Por ejemplo “yo no valgo para este trabajo”, “yo no soy bueno para aprender idiomas” o “yo no merezco algo bueno”, “espero a mi príncipe azul” y así tantas otras.

En la mayoría de los casos las creencias son dadas por otras personas, ya sean padres, abuelos, profesores, amigos, medios de comunicación, dibujos animado, etc y todas aquellas personas que han formado parte de ti desde la más tierna infancia, creando una programación mental en respuesta a un hecho, pero todas tienen un fin positivo.

Muchas de estas creencias están instaladas en nuestro inconsciente y tienen una vital importancia en nuestra vida. Las personas estamos viciadas de ellas y las mantenemos, porque preferimos estar en nuestra zona de confort, de conocimiento, lo que lleva actuar de la misma manera una y otra vez, ahondando en un círculo virtuoso de autodestrucción. 

La buena noticia es que tú eres el creador de tu propia realidad. Si bien de manera inconsciente has creado esa creencia qué te limita, ahora tienes el poder de hacer consciente esa limitación, por lo que puedes plantearte nuevas estrategias para cambiarlas, para ello lo recomendable es construir un sistema nuevo.

Pon a prueba tu necesidad de cambio, confronta tu actual creencia con una nueva, nuestro cerebro está acostumbrado a lo esperado, es posible que al principio el reto le genere tensión y ansiedad, pero cuando incorpores la nueva estrategia el cerebro tenderá a adaptarse creando nuevas conexiones neuronales, pero esto sucederá después de un tiempo con repetición y constancia.

“No intentes cambiar un sistema, construye uno nuevo que haga que el anterior se vuelva obsoleto.” Richard Buckminster Fuller

 Llegados a este punto, quiero invitarte a realizar un ejercicio de honestidad y sinceridad contigo misma, para ello te propongo responder a estas preguntas,

  • ¿Cuáles son las creencias que están impidiendo alcanzar tus objetivos?
  • ¿De qué manera creer eso, está limitando tu vida?
  • ¿De qué te proteges con esa creencia?
  • ¿Qué resultado obtienes en base a eso qué crees?

Cómo reflexión te dejo este magnífico cuento sufí que conecta con el tema de las creencias dejando una metáfora muy acertada:

Imagen de kalhh en Pixabay Imagen de kalhh en Pixabay 

“Una larga caravana de camellos avanzaba por el desierto hasta que llegó a un oasis y los hombres decidieron pasar allí la noche.

Conductores y camellos estaban cansados y con ganas de dormir, pero cuando llegó el momento de atar a los animales, se dieron cuenta de que faltaba un poste. Todos los camellos estaban debidamente estacados excepto uno. Nadie quería pasar la noche en vela vigilando al animal pero, a la vez, tampoco querían perder el camello. Después de mucho pensar, uno de los hombres tuvo una buena idea.

Fue hasta el camello, cogió las riendas y realizó todos los movimientos como si atara el animal a un poste imaginario. Después, el camello se sentó, convencido de que estaba fuertemente sujeto y todos se fueron a descansar.

A la mañana siguiente, desataron a los camellos y los prepararon para continuar el viaje. Había un camello, sin embargo, que no quería ponerse en pie. Los conductores tiraron de el, pero el animal no quería moverse.

Finalmente, uno de los hombres entendió el porqué de la obstinación del camello. Se puso de pie delante del poste de amarre imaginario y realizó todos los movimientos con que normalmente desataba la cuerda para soltar al animal. Inmediatamente después, el camello se puso en pie sin la menor vacilación, creyendo que ya estaba libre.”

Pues entonces,

¿Hasta cuándo quieres seguir atado a la cuerda imaginaria?

¿Qué esperas para comenzar a avanzar?

Gracias por acompañarme con tu lectura, si te ha gustado puedes compartirlo y dejarme un comentario o tu feedback porque de ellos aprendo.

Hasta la próxima.

Gissel

Imagen de portada de djedj en Pixabay 


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